El presidente Abelardo de la Espriella todo lo convierte en espectáculo. Tras el bombardeo en Guaviare, desfiló entre cadáveres para exhibir su triunfo militar. La muerte ahora es otro escenario más de la «Patria Milagro», una pasarela donde no importa si caen menores de edad reclutados forzosamente, es la política de seguridad denominada el «milagro del amor».

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